sábado, 11 de julio de 2015

La Colonización Francesa

Como las demás potencias europeas, Francia tuvo durante un largo período histórico la tendencia a anexar territorios extranjeros a la fuerza, con fines políticos y económicos. A pesar de no ser una prioridad, el período de la Francia colonizadora duró varios siglos. Desde principios del siglo XVI Francia se involucró gradualmente en la conquista del mundo, caracterizándose por la difusión del catolicismo y la formación educativa brindada a los pueblos conquistados. Así, la etapa colonizadora de Francia se puede dividir en tres períodos principales:

La Primera Expansión Colonial (1534 – 1830)

Durante este período los colonizadores franceses se establecieron en el continente americano, principalmente en Canadá y las Antillas (Martinica, Guadalupe, Santo Domingo), en África y el océano Índico, como en Senegal y la isla de la Reunión, respectivamente. El comercio se centró mayormente en el tráfico de esclavos y la caña de azúcar (particularmente en América). Sin embargo, los numerosos conflictos bélicos en los que el país se vio involucrado disminuyeron las fuerzas del imperio Francés, con un punto culminante en la derrota en la Guerra de los Siete Años (1756 – 1763) ante el Reino Unido y la subsiguiente

firma del Tratado de París en 1763. Entonces Francia, con el reconocimiento de su derrota, cedió una parte de las Antillas francesas, la región al este del río Mississippi, la colonia de Quebec y la región de Luisiana y Senegal. Posteriormente, la Revolución y el eventual derrumbe político-militar de Napoleón, sacaron de las prioridades a las colonias, a pesar de la pujante economía de las Antillas. Al final de este período el imperio colonial francés había quedado prácticamente destruido.


Tropas francesas en Madagascar

Nuevo Período Colonial (1830 – 1870)

A partir de 1830 Francia retoma la estabilidad interna necesaria para volver a interesarse en la conquista de nuevos territorios. Una conquista emblemática fue la de Argelia en 1860, seguida por la toma de Gabón, Costa de Marfil y Guinea. Igualmente, el imperio francés continuó su crecimiento con la invasión del Pacífico, ocupando Tahití, Nueva Caledonia, Cochinchina (zona meridional de Vietnam, al sur de Camboya) y Camboya. Incluso, entre los años 1861 y 1867, Francia incursionó en territorio mexicano sin éxito, encontrando la férrea oposición del presidente estadounidense Andrew Johnson, quien invocó la Doctrina Monroe. De igual manera, Francia encontró límites en China al evitar confrontaciones con el imperio Británico, que para el momento ya era la mayor potencial colonial, ranking dentro del que Francia después de este período, ya ocupaba el segundo lugar.

Expansión (1879 – 1910)

Colonizadores franceses en África
Luego de los conflictos con Prusia, Francia se hizo más prudente en su accionar colonizador, aunque seguían aprovechándolo como forma de afirmar su influencia en el mundo. Así, Francia volvió a centrar su atención en África, conquistando sucesivamente Túnez, Marruecos y Madagascar. Posteriormente continuó la expansión en Asia, con la conquista de Vietnam y Laos, que unidos a Cochinchina y Camboya formaron en 1887 la Unión Indochina (bajo el protectorado francés). Para el final de este período, el imperio francés incluía también los actuales territorios de Mauritania, Malí, Benín, Níger, Chad, República Centroafricana y la República del Congo en África, mientras que en el Pacífico  se sumaban la Nueva Caledonia, el numerosos grupo de islas denominadas la Polinesia Francesa, con el control conjunto de las Nuevas Hébridas con Reino Unido. Luego de la Primera Guerra Mundial los franceses sumaron nuevos dominios al garantizarse el control de antiguos territorios del caído imperio otomano (actuales Siria y Líbano), así como Togo y Camerún (previamente bajo control alemán).

Fin de la Francia Colonial

La Segunda Guerra Mundial dio pie al declive del imperio colonial francés. Durante el conflicto Japón tomó control de Indochina, el Reino Unido de Siria, Líbano y Madagascar, también junto a EE.UU arrebataron a Francia Marruecos y Argelia, mientras que Italia y Alemania tomaron Túnez. Aunque el general Charles de Gaulle retomó el control de varios de estos territorios, la posición de Francia no volvió a ser tan estable. De hecho, pronto surgieron movimientos independentistas en Vietnam y Camerún, seguidos del cruento y prolongado conflicto con Argelia. Bajo la tutela del general De Gaulle, varios territorios optaron por seguir siendo parte de Francia, dentro de lo que algunos llaman neocolonialismo. De Gaulle ofreció independencia a las colonias, pero manteniendo fuertes lazos a través de ayudas y cooperación.


Las colonias francesas siempre se caracterizaron por poseer misiones educativas de importancia, así como una involucración cultural importante. De hecho, los ciudadanos de territorios coloniales durante el siglo XX llegaron a gozar de ciudadanía francesa. Sin embargo, particularmente en los períodos más antiguos, los pueblos colonizados veían su vida caracterizada por la ausencia del derecho al voto y otras libertades esenciales, como la libertad de expresión y el derecho a libre asociación. La comunidad se dividía usualmente en dos clases sociales claramente diferenciables, una burguesía más educada y una clase obrera.

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